El municipio realizó un homenaje por el 38º aniversario del hundimiento del Crucero General Belgrano

 

El acto fue ayer en el monumento a los caídos en la guerra. Funcionarios de la municipalidad de Neuquén, izaron la bandera junto a excombatientes.

 

El 2 de mayo de 1982, durante la guerra de las Malvinas, se produjo el hundimiento del crucero ARA General Belgrano, debido al ataque recibido por parte del submarino británico HMS Conqueror. Esta acción permitió a los británicos la superioridad naval en la zona.  El hecho generó una polémica en ambos países, al haberse producido fuera del área de exclusión establecida por el Gobierno británico alrededor de las islas.

 

La Secretaria de Ciudadanía de la Municipalidad de Neuquén, Luciana De Giovanetti, participó del acto realizado en el cenotafio de Malvinas que presidió Herving Vázquez, presidente del Centro de Veteranos de Guerra Malvinas Argentinas de Neuquén, y del cual participaron autoridades del ejecutivo municipal y miembros del Honorable Concejo Deliberante de la ciudad.

 

De Giovanetti, comentó al respecto que “el Intendente Mariano Gaido nos ha instruido a acompañar a nuestros veteranos y familiares de los caídos en la guerra de Malvinas todos los 2º días de cada mes en el acto de izamiento de las banderas, así como de trabajar en la promoción de la importancia de honrar a quienes dieron su vida por la patria y el fortalecimiento de la memoria colectiva”.

 

 

En tanto el Subsecretario de Derechos Humanos, Diversidad y Pluralismo Cultural, Fabio Bringas, expresó: “Hoy es un homenaje especial, puesto que honramos la memoria de las 323 personas que murieron en el hundimiento del Crucero General Belgrano. El total de las bajas en el hundimiento constituye la mitad del total de los argentinos que murieron durante todo el conflicto”.

 

La Secretaría de Ciudadanía rinde un especial homenaje este año a los tripulantes neuquinos Tulio Lacroix y Mario Flores, quienes dejaron su vida en el frío mar. “Ojalá la conmemoración de este suceso nos sirva para entender que hoy Malvinas es mucho más que unas islas y una guerra”, Mario Flores Monje, hijo de Mario Flores, tripulante del Crucero General Belgrano.

 

Mario Enrique Flores

 

Mario Enrique Flores nació en Villa Tulumba, provincia de Córdoba, el 5 de agosto de 1948. Fue el mayor de siete hermanos. Se crio y cursó sus estudios primarios allí, para posteriormente continuar su formación en la Escuela Nacional de Educación Técnica de la localidad de Dean Funes, a 25 kilómetros de su pueblo natal. Ingresó a la Armada Argentina el 25 de mayo de 1966 (promoción 144 de la Escuela de Marinería). Culminada la formación inicial se inclinó por la informática aplicada al control del armamento en alta mar, materia que también incluía el funcionamiento de misiles. A los 27 años, el 2 de mayo de 1975, se casó con una neuquina, Natalia Esther Monjes, y el 13 de mayo de 1981 tuvo su primer y único hijo, Mario L. Flores Monje.

En 1982 Mario Enrique había finalizado una capacitación en Italia y, ante el inicio del conflicto en el Atlántico Sur, fue incorporado al Crucero ARA General Belgrano. A los 33 años perdió la vida en el hundimiento del Crucero, fuera de la Zona de Exclusión, el domingo 2 de mayo de 1982. Su familia aún vive en la provincia del Neuquén.

 

Tulio Esteban Lacroix

 

Tulio Esteban Lacroix nació en la ciudad de Neuquén el 1 de junio de 1960. Hijo de Ildaura Beatriz Lacroix, creció en Barrio Nuevo. Cursó sus estudios primarios en la Escuela Nº 61 Nicolás Avellaneda. Hasta incorporarse a la Armada Argentina cursó sus estudios secundarios en dos establecimientos: la Escuela Nacional de Educación Técnica Nº 1 (ENET 1) y la Escuela Nacional de Educación Técnica Nº 2 (ENET 2). Ya dentro de la Armada, y hasta alcanzar su mayor anhelo -realizar el curso de buzo táctico-, se desempeñó como señalero y trabajó en comunicaciones.

En 1982 Tulio estaba en la Base Naval de Mar del Plata. Desde allí se incorporó a la tripulación del Crucero ARA General Belgrano. En una carta familiar escribió: “Le vamos a dar bloqueo a los ingleses”. La tarde del domingo 2 de mayo de 1982, a los 22 años, Tulio entregó lo más preciado que tiene un hombre, su propia vida, en el hundimiento del Crucero Belgrano.